Por Carmen Espinoza Muñante
Cada 28 de julio, los peruanos recordamos con orgullo la proclamación de nuestra independencia en 1821. Fue el inicio de un camino de autodeterminación, pero también de desafíos que aún estamos resolviendo como país. La independencia no solo es un acto histórico; es una tarea cotidiana que exige libertad con justicia, crecimiento con equidad y desarrollo con dignidad.
Hoy más que nunca, como profesional comprometida con la prevención y la transformación cultural en entornos laborales, creo que el verdadero patriotismo está en proteger la vida, dignificar el trabajo y asegurar entornos saludables y sostenibles para todas las personas. La independencia, sin embargo, no se obsequia: se ejerce cuando defendemos la vida, dignificamos el trabajo y protegemos la salud de quienes hacen país cada día.
Y por eso, quiero mostrar no solo lo que el Perú ha logrado, sino también lo que aún duele: cifras que nos retan y nos urgen a reaccionar.
Conquistas que posicionan al Perú regionalmente
- Inflación controlada: en 2024 cerramos con una inflación de 1.9 %, una de las más bajas en América Latina.
- Exportaciones estratégicas: el Perú es el segundo productor mundial de cobre, además de oro, plata y zinc.
- Riqueza humana: población mayoritariamente joven (66.8 % entre 15 y 64 años) y expectativa de vida en aumento (77.9 años, según Health in the Americas).
- Inversión sólida: solo en 2024, la mina Antamina produjo 390 000 toneladas de cobre, representando el 15 % de la producción nacional.
Estos elementos constituyen activos estratégicos. Pero si invertimos sin proteger a quienes trabajan, construimos sobre columnas que sea caeran.
Perú en el mapa regional: estabilidad, talento y potencial
A pesar de sus riesgos políticos, el Perú mantiene una de las economías más estables de América Latina. El nuevo sol (PEN) ha resistido crisis globales con admirable fortaleza, manteniéndose en 2025 en torno a S/ 3.53 por USD.
La inflación baja, el crecimiento proyectado del PBI para este año cercano al 2.5 %, y la posición geográfica estratégica hacen del país un destino atractivo para inversión nacional e internacional, especialmente en minería, energía, agroindustria, infraestructura y tecnología verde.
Pero el crecimiento económico no basta si no se traduce en bienestar laboral real.
Crisis de seguridad laboral: cifras que impactan
Accidentes y tragedias en minería y sectores estratégicos
- Minería formal: 14 muertes registradas en 2024; en abril de 2025, un accidente fatal en Antamina cobró la vida de un gerente senior.
- Mina La Esperanza (Yanaquihua, 2023): incendio causó 27 muertes, el accidente más grave desde el 2000.
- Mina Poderosa (Pataz, 2025): 13 trabajadores asesinados por bandas criminales; ya suman 39 asesinatos desde los años 80.
- Construcción: más de 25 000 accidentes entre 2016 y 2023, con alta incidencia en Lima, Arequipa y Ucayali.
- Agroindustria: jornadas prolongadas, agroquímicos sin protección y falta de servicios médicos en regiones como Ica, Lambayeque y Piura.
- Transporte/logística: fatiga por exceso de horas, informalidad y siniestralidad vial laboral no reportada oficialmente.
Riesgos operativos y estructuras débiles
- Entre 2011 y 2018, la tasa de accidentes laborales aumentó en un 66 %, reflejo de fallas sistémicas de prevención.
- Un 40 % de los centros laborales no cuenta con servicios de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) implementados.
- La informalidad laboral supera el 70 %, excluyendo a millones del acceso a salud ocupacional, seguros y fiscalización.
Impacto real: el costo humano y económico
- Aunque la minería emplea menos del 2 % de la PEA, representa el 8 % de las muertes laborales globales.
- Los costos indirectos de un accidente laboral pueden ser entre 5 y 50 veces más altos que los directos.
- En el sector formal, menos del 40 % de los trabajadores accede a exámenes médicos ocupacionales obligatorios. En el informal, prácticamente inexistentes.
Retos urgentes para hacer del Perú un país seguro
Si queremos que la independencia no sea solo simbólica, sino estructural, es urgente actuar con firmeza en estos frentes críticos:
1. Formalizar el empleo en sectores de alto riesgo
La minería artesanal, la construcción y la agroindustria concentran altísima accidentabilidad y precariedad laboral. Es indispensable implementar políticas efectivas de formalización progresiva con incentivos reales, fiscalización activa y acceso obligatorio a servicios de salud ocupacional.
2. Combatir la minería ilegal con fuerza multisectorial
Más del 60 % del oro exportado ilegalmente proviene de operaciones fuera del marco legal. Esto no solo daña el medio ambiente, sino que pone en riesgo vidas humanas y fortalece redes criminales. Se requiere una respuesta estatal integral, articulada entre seguridad, fiscalización ambiental y trabajo digno.
3. Reforzar SUNAFIL con enfoque preventivo y presencia territorial
El fortalecimiento de SUNAFIL no puede ser solo normativo. Es necesario garantizar una presencia efectiva en regiones alejadas, aumentar la capacitación técnica del personal inspector, e incorporar indicadores de cultura preventiva, liderazgo y gestión psicosocial.
4. Exigir SST obligatoria en toda empresa, sin excepción
La seguridad y salud en el trabajo no puede seguir siendo opcional. Toda empresa, sin importar su tamaño o actividad, debe implementar un sistema de gestión de SST funcional, auditable y con indicadores de impacto real, con énfasis en sectores informales o desatendidos.
5. Incorporar riesgos psicosociales y salud mental como eje de prevención
Los nuevos desafíos laborales requieren una gestión emocional estratégica: burnout, fatiga, estrés crónico y violencia ocupacional no pueden seguir siendo invisibles. Es urgente incorporar la salud mental y neuroseguridad como dimensiones clave de toda política preventiva.
6. Apostar por tecnología inteligente en prevención
El futuro de la seguridad laboral pasa por la tecnología: sensores, inteligencia artificial, monitoreo predictivo, plataformas de data en tiempo real y alertas automatizadas deben ser parte de un ecosistema preventivo moderno, accesible y eficaz, especialmente en industrias de riesgo elevado.
Este 28 de julio, un mensaje desde la conciencia
Este Día de la Independencia no solo celebremos lo que el Perú ha alcanzado en estabilidad macroeconómica o inversión minera. Celebremos también la valentía de quienes trabajan en entornos de riesgo, muchas veces sin condiciones mínimas.
El Perú tiene todo para destacar en la región: riqueza natural, talento humano, una moneda estable y una economía resiliente. Pero la independencia será plena cuando también se garantice la protección de la vida, la salud mental y la justicia laboral para todos.
El Perú tiene todo para brillar, pero no a costa de vidas humanas
No podemos seguir perdiendo vidas en silencio, ni aceptar condiciones laborales indignas como parte del “costo del progreso”.
Como mujer peruana, psicóloga organizacional y líder en prevención, levanto mi voz en esta fecha para recordar que la independencia se honra cuidando al otro, protegiendo el presente y sembrando futuro.
La patria no se construye solo con discursos ni cifras macroeconómicas. Se construye con conciencia, justicia y prevención.
¡Feliz Día del Perú! Que vivamos en libertad, pero también en salud, en seguridad y en paz laboral.

